Nelly Lee el cuento que le encanta a Nelly

Un cuento popular de Rusia

Baba Yaga

Una joven enviada al bosque oscuro, una casa que se sostiene sobre patas de gallina, y el ingenio silencioso que la trae de vuelta a casa.

Un padre y un niño leyendo juntos
Una nota sobre esta historia. Baba Yaga es una de las figuras más antiguas y reconocibles del folclore ruso y eslavo: una bruja que no es simplemente buena ni simplemente mala, y que vive en lo más profundo del bosque en una cabaña que gira sobre enormes patas de gallina. Este es uno de los muchos cuentos tradicionales que se cuentan sobre ella, procedente de la tradición oral rusa.

Había una vez una joven llamada Vasilisa, a quien su madrastra nunca había querido, y cuyas hermanastras le hacían las tareas más pesadas de lo necesario. Una noche, la madrastra la envió al fondo del bosque con un recado sin verdadero propósito, sabiendo bien que todo el pueblo conocía la fama de aquel bosque: allí vivía Baba Yaga, y nadie que visitara su cabaña volvía siendo el mismo.

La cabaña sobre patas de gallina

Vasilisa caminó durante horas antes de encontrarla: una cabaña de pie sobre patas como las de una gallina gigante, girando lentamente sobre sí misma, rodeada por una valla de huesos. La propia Baba Yaga volvió a casa volando en un enorme mortero, guiándose con la mano del mortero, borrando su rastro con una escoba detrás de ella.

“¿Por qué has venido?”, preguntó la anciana. Vasilisa, más sincera que asustada, explicó que la habían enviado a buscar fuego, porque su madrastra había dejado que se apagara el hogar.

Baba Yaga accedió a darle fuego, pero solo si Vasilisa trabajaba antes para ella. Le encargó una noche de tareas imposibles: separar el buen grano del malo, limpiar toda la cabaña ella sola, cocinar una comida decente antes del amanecer.

Una muñeca en el bolsillo

Lo que Baba Yaga no sabía era que la difunta madre de Vasilisa le había dado una pequeña muñeca antes de morir, diciéndole que la llevara siempre consigo y le diera un poco de comida cada vez que estuviera en apuros. Aquella noche, Vasilisa alimentó a la muñeca, que cobró vida en silencio y separó el grano y barrió los suelos mientras Vasilisa dormía: no por medio de un truco, sino gracias al don silencioso que su madre le había dejado.

Por la mañana, Baba Yaga encontró todas las tareas terminadas. Impresionada, y sin querer quedarse con una joven capaz de igualarla, le dio a Vasilisa una calavera con ojos ardientes, montada en un palo, para alumbrarle el camino a casa y servirle como el fuego que había pedido.

El regreso a casa

Vasilisa llevó la calavera resplandeciente a través del bosque hasta la casa de su madrastra. Su luz, resultó, quemó toda la maldad que se le había hecho allí. Sobrevivió al bosque no por la fuerza, sino gracias a la bondad silenciosa y atenta que su madre le había dejado en herencia: la prueba, en la propia historia, de que la ternura puede durar más que la crueldad.

🎧 La nana para esta noche
Nana Ruso-Kazaja video

Nana Ruso-Kazaja

Pon esta melodía de fondo, bajito, mientras lees Baba Yaga en voz alta: una nana tradicional tocada en vivo, de la tradición rusa.

Más cuentos, más nanas

Este es uno de los cuentos de una colección creciente de relatos tradicionales de todo el mundo, cada uno emparejado, cuando es posible, con una nana real de la misma cultura.