Anna Lee la leyenda que Anna ama

Una leyenda de Australia

Tiddalik la Rana

Una rana gigante bebe hasta la última gota de agua de la tierra, y solo la risa puede hacer que vuelva a fluir: la querida historia aborigen del Tiempo del Sueño sobre Tiddalik la Rana.

A parent and child reading together
Una nota sobre esta historia. Esta versión se inspira en Tiddalik la Rana, una de las historias más conocidas de las tradiciones aborígenes australianas del Tiempo del Sueño, transmitida durante incontables generaciones para explicar los ciclos de sequía y lluvia, y para celebrar el poder curativo de la risa y la cooperación.

Hace mucho tiempo, en el Tiempo del Sueño, vivía en el monte australiano una rana enorme llamada Tiddalik. Era, con diferencia, la rana más grande que nadie había visto jamás, y una mañana se despertó con una sed inusual. Se arrastró hasta el charco de agua más cercano y comenzó a beber, y beber, y beber, y una vez que empezó, descubrió que sencillamente no podía parar.

Tiddalik bebió hasta que el charco quedó vacío, luego pasó al siguiente, y al siguiente, tragándose ríos, lagos y arroyos a su paso, hasta que finalmente, cada gota de agua de la tierra había desaparecido en su enorme vientre.

Una Tierra Reseca

Sin agua alguna, la tierra pronto comenzó a sufrir. Las plantas se marchitaban bajo el sol abrasador, los lechos de los ríos se agrietaban y se convertían en polvo, y los animales de todo tipo se debilitaban y desesperaban de sed. Por fin, las criaturas del monte se reunieron en un gran consejo para decidir qué se podía hacer.

Un Plan Astuto

Un viejo y sabio wombat finalmente habló con una idea. Si tan solo lograran hacer reír a Tiddalik, dijo, seguramente abriría bien la boca, y toda el agua que había tragado volvería a salir a raudales. Uno a uno, los animales se adelantaron a intentarlo. El canguro saltó de la manera más tonta que pudo, el kookaburra contó sus chistes más graciosos, y el koala hizo las volteretas más torpes, pero Tiddalik simplemente se quedaba allí sentado, redondo y lleno, con el rostro tan inmóvil como una piedra.

El Baile de la Anguila

Justo cuando los animales empezaban a perder la esperanza, Nabunum la anguila se deslizó hacia delante y comenzó a bailar, retorciéndose y contoneándose en los nudos y formas más ridículas que nadie había visto jamás. Se tambaleaba de un lado a otro, anudándose y desanudándose una y otra vez, hasta que, por fin, una pequeña sonrisa comenzó a asomarse en el enorme rostro de Tiddalik.

La sonrisa se hizo cada vez más grande, hasta que Tiddalik ya no pudo contenerla, y estalló en una carcajada enorme y estruendosa. En el instante en que su boca se abrió, toda el agua que había tragado salió a chorros en una tremenda inundación, llenando de nuevo los ríos, lagos y charcos, exactamente como estaban antes.

Los animales vitorearon y celebraron mientras la tierra volvía a reverdecer, y desde ese día, la historia de Tiddalik se ha contado una y otra vez, un recordatorio de que hasta los problemas más grandes a veces pueden resolverse con un poco de risa, y mucha colaboración.

🎧 Tonight’s bedtime soundtrack

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